“Man of the West” (El Hombre del Oeste, Anthony Mann, 1958)

ManWest

(Este escrito fue publicado en el número de la revista de estudios de historia del Cine “Vértigo” en el año, como parte de un estudio más amplio de la obra del director Anthony Mann. Ocasionalmente, lo he cedido a alguna web o colgado yo mismo en algún que otro foro. Será el primero de una serie de breves escritos que espero recuperar mientras genero otros.)

Soy de los que siempre ha pensado que si no existiese previamente el film de Jacques Tourneur titulado “RETORNO AL PASADO” , bien hubiera podido ser éste el título de “EL HOMBRE DEL OESTE” . Es la presencia de “el peso del pasado”, que en el cine de Mann ya aparece en títulos como “RAW DEAL” , “WINCHESTER 73” o “HORIZONTES LEJANOS” . Pero en “EL HOMBRE DEL OESTE” , para los protagonistas, es como si de repente el tiempo hubiese retrocedido. Es llamativo el diálogo que mantienen el protagonista Link Jones (Gary Cooper) y su tío Dock Tobin (Lee J. Cobb) al instante de reencontrarse:

DOCK: Mucho tiempo ausente. Al menos han sido cinco años. 
LINK: Unos cuantos más. 
DOCK: No sé llevar la cuenta del tiempo. 

Cooper está visiblemente envejecido y se intuye por los datos que nos han ido proporcionando que sus correrías junto a Dock han sido bastantes años atrás, en su juventud. Sumemos entonces esta aparente distorsión en la percepción del tiempo a esta especie de remanencia, casi perennidad de los Tobin (el hecho de que sigan vivos y en el mismo lugar dónde Cooper los abandonó muchos años antes, y lo más sorprendente: su perpetuación. ¿Dónde están o han estado las mujeres de los Tobin? No hay rastro de ellas y es imposible imaginárselas y, aunque suene raro por el hecho de su ausencia, hay una sensación casi de endogamia, de degeneración, cobrando así pleno sentido la perturbadora presencia de Trout (Royal Dano), el sordomudo y enajenado pistolero). Con esto llegamos a la afirmación de José María Latorre y, anteriormente, de José María Pala del encuadramiento de “EL HOMBRE DEL OESTE” en el género de la ciencia-ficción. Literalmente, Latorre dice que es una “magistral película de ciencia-ficción encubierta bajo las convenciones visuales del cine del Oeste.” Si a alguien le parece demasiado radical esa afirmación quizá encuentre una lectura más fácil al pensar, dentro del campo del Fantástico, en el subgénero de los viajes en el Tiempo. Porque eso narra “EL HOMBRE DEL OESTE” : un pistolero reformado, Link Jones (Cooper), Billie (Julie London) una cantante de salón y un jugador (Arthur O´Connell), tras la confusión del asalto a un tren,son abandonados en una región desolada. Buscando refugio, Link encuentra la guarida de la banda de los Tobin, dónde pasó su juventud bajo la tutela del mayor bandido de la zona, su tío Dock Tobin (Cobb). En la guarida encuentra al viejo Tobin con otro par de pistoleros. Dock, al borde de la senilidad, piensa que Link ha regresado a la banda. Esto le hará resucitar la idea de atracar el banco de una ciudad minera llamada Lasoo en cuanto se les una el hijo de Dock Tobin, Claude (John Denher). Link se ve obligado a colaborar con ellos.

Se inicia el viaje a Lasoo, que es un itinerario del “ninguna parte” dónde están los Tobin al “ninguna parte”que será Lasoo, pasando por una tierra de nadie, en la que continuamos sin rastros de civilización, sin puntos de referencia, lo que también convierte al itinerario en un trayecto por “ninguna parte”. El viaje a Lasoo da tiempo y oportunidades para que Link reviva el clima de violencia y sinrazón de su juventud en la banda. La llegada a Lasoo nos muestra una ciudad fantasma, abandonada, excepto por un viejo matrimonio de mejicanos. Lo que le sucederá a ésto, definirá radicalmente el clima de inutilidad y crueldad que caracteriza la vida de los Tobin. El duelo entre Link y Trout -primero, y al que Mann se niega a mostrar como un ser humano, sinó como la bestia alimentada en el seno de los criminales- y con Claude, a continuación, se plantea de una manera ceremonial (se sienta pacientemente, fuma, ha cargado sus armas) para proseguir con la extinción de los Tobin, del lastre de su pasado. Un duelo en el que la utilización del Cinemascope llegará a su máxima cota de aprovechamiento (por lo tanto, de sabiduría) en el duelo final entre Link y Claude. El formato nos permite ver, conteniendo a oficiante y víctima, cómo se completa el sacrificio de toda una época, el nacimiento del nuevo Link Jones, del nuevo Oeste a través de la redención más cruel jamás filmada.

Cuando Dock habla de los crímenes cometidos junto a Link (cuyo nombre, por cierto, significa “eslabón” o “enlace”) el cine, que siempre renueva el recuerdo, nos permite ver el rostro juvenil de Cooper. El Cooper de “THE PLAINSMAN” o de “THE WESTERNER” , ese juvenil rostro interpretando la descarnada violencia que Dock Tobin desgrana en sus recuerdos. De la misma manera, el inicio de este viaje por el Túnel del Tiempo no podía empezar de otro modo que a bordo de un tren, porque es símbolo del nacimiento del cine y el Hombre no ha inventado hasta el momento máquina del tiempo más perfecta que el Cinematógrafo.

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